|
|
ARTÍCULOS DE OPINIÓN
OTROS
COLUMNISTAS,
MÁS ARTÍCULOS
JOSÉ MANUEL GARCÍA
GARCÍA
Biografía
del autor

LOS INFORMES SECRETOS, DE
MONTEMAYOR
POR JOSÉ MANUEL
GARCÍA GARCÍA
«Llegamos a ser lo que vale la información que
poseemos», dice uno de los personajes de la novela.
Me parece que esta frase es la tesis principal de Los informes secretos:
somos el valor de lo que sabemos.
El saber da valor a nuestra vida social. Y más aun si esta vida se basa en
la investigación, sea del espía o del académico, del policía de inteligencia
o del académico-escritor.
El autor de Los informes vale lo que de información tiene: su archivo es la
medida del saber.
Pero, ¿qué sucede si el investigador se da cuenta de que su conocimiento es
parcial? ¿Y si se convierte en obsesión esa carencia que busca a toda costa
superar?
Está en riesgo, según el obsesionado investigador, la verdad que es la
realidad que es la historia: su vida y profesión.
**
Repito: La novela tiene un centro esencial: darnos la representación
literaria de la obsesión que todo espía de la historia debe tener: construir
el mega-archivo; el archivo total de la historia.
En este caso: reconstruir la historia de la guerra sucia mexicana
(1965-1998).
Los personajes principales son tres: el informante, el destinatario secreto,
y el perseguido (y su alter ego: el perseguidor).
Es un mundo Kafkatán, donde el informante vive angustiado, consciente de sus
límites: no es el ojo de dios, no posee el aleph, no tiene la tecnología del
Big Brother; es un informante parcial a pesar de sus pretensiones
omniscientes.
En el otro extremo de la ecuación del espionaje, está el que recibe los
informes: es un devorador de archivos, quiere saberlo todo, quiere todos los
organigramas de las organizaciones de la izquierda, quiere todos los
nombres, las acciones, los detalles. En el detalle está el diablo. Es ese
que devora archivos, secretos, decires, pistas, chismes. Es el gran
archivista de la historia.
Luego está el perseguido. Ese que se sabe perseguido, condenado a la
paranoia, a la historia clínica de la paranoia de la izquierda. (Un mundo
nos vigila). Detrás de esa pared nos escucha la sombra del Elemento Secreto.
La oreja de dios: el perseguidor.
Los informes secretos es la alegoría de la última utopía del espionaje:
hombres de gabardina, hombre-sombras se citan en lugares secretos para dar
informes secretos que van alimentando una sociedad basada en la vida normal
de la paranoia que es la guerra sucia.
***
Mientras el informante vierte sus descubrimientos en la memoria del
destinatario secreto, el perseguido realiza viajes clandestinos por Chiapas,
con la guerrilla maoísta, por Guerrero, por Oaxaca, por Chihuahua…
Tour que se convierte en homenaje a los primeros guerrilleros del México
contemporáneo: los que cayeron en Madera, Chihuahua.
Luego, el perseguido volverá a las selvas sureñas, a los pueblitos en
rebelión, a los barrios broncos. Será un organizador de redes clandestinas
que no despreciará parrandas, marchas, discusiones revolucionarias.
El perseguido vive la vida rebelde; el informante sólo la registra, la
detrás de ella.
****
Cita del informante: «HEMOS inventariado abundantes papeles. Además de
numerosos informes de agentes infiltrados, nuestro Elemento sugiere
destacar, de manera provisional, copas fotostáticas de documentos de
distintos guerrilleros consistentes en diarios de guerra, aprovisionamiento
y mensajes cifrados. Directorio personal del guerrillero Carmelo Cortés:
posee cuarenta y tres nombres con sus direcciones y a veces teléfonos en
casi todo el país. Grabaciones en audio de emboscadas guerrilleras de Lucio
Cabañas en la sierra de Guerrero (cinco cassettes) y manifestaciones y
arengas en diversos ejidos (ocho cassettes). Grabaciones en audio con ex
guerrilleros que combatieron en Sinaloa, Durango, Chihuahua y Nuevo León
(quince cassettes). Una serie de grabaciones y entrevistas con el dirigente
que formó parte del núcleo inicial de movilizaciones campesinas. Álvaro Ríos
(catorce cassettes), mencionado en nuestro informe de ayer. Conversaciones
con los ex guerrilleros de Madera, de Cebadilla de Dolores (seis cassettes).
Apuntes personales sobre la organización guerrillera de Arturo Gámiz y
reuniones campesinas en el estado de Chihuahua. Diario personal del
guerrillero Óscar González Eguiarte. Entrevistas con un ex agente soviético
del KGB (tres cassettes y transcripción). Entrevistas con un líder comunista
llamado Miguel Ángel Velasco sobre movimientos obreros en Veracruz y la
organización del Partido Comunista en 1934 (siete cassettes). Entrevistas
con un ex preso político que proporciona información testimonial sobre una
represión ocurrida en 1952 y diversos hechos de conspiraciones en el Partido
Comunista (ocho cassettes».
El informe continúa, por páginas y páginas y páginas.
El historiador es un informante.
*****
El perseguido, sin saberlo, ayuda al informante; es el perseguido el que se
dedica a recabar entrevistas y anécdotas de guerrilleros y ex guerrilleros:
los que padecieron hambreadas en la sierras norteñas, los que recibieron
palizas oficiales, los que organizaron matanzas de enemigos infiltrados, los
que vivieron el suicidio como un juego existencial, los que tramaron el
contraespionaje de la vieja izquierda contra la izquierda joven.
El perseguido entrevistará a Mario Rivera Ortiz. Entrevista que queda en
manos del informante («Rivera encarcelado en 1952 y que participó durante
muchos años en el PCM. Por algunos pasajes de las entrevistas se deduce que
aún posee documentación secreta y abundante. Es posible que a esos archivos
quiera aproximarse el Objetivo», anotará el informante).
Rivera habla de la patética vida de los izquierdistas de los años 50.
******
Una segunda entrevista es con la señora Alicia Pérez Salazar, viuda de don
José Muñoz Cota.
Alicia relata en tono de chisme la represión a los Henriquistas (Henríquez
Guzmán) el 7 de julio de 1952.
La historia de la guerrilla nace de la desinformación y el mito.
Una tercera entrevista es con un ex agente de la KGB
*******
Mientras esto ocurre, el informante busca obtener toda la información, todas
las narraciones, todas las micro-historias, todas las anécdotas. Busca
construir su mega-archivo, el totalizador: «¿Qué es una fractura de
información? Archivos humanos, grupos de expertos que se desarticulan, que
desaparecen, que quedan inactivos. Documentos que se pierden, memorias,
seguimientos que se esfuman [...] La fractura se inició en 1983, con la
desaparición de viejos cuerpos policíacos como los de la Dirección Federal
de Seguridad [...] La información sobre grupos subversivos es ahora
clandestina; si se obtiene, es distante. Con los archivos ideamos el pasado
con cierta lucidez.»
Uno de los obstáculos para llegar a ese estado de hiper-información: «Otras
corporaciones o equipos están interfiriendo con nuestro seguimiento, pero de
ninguna manera nosotros con ellos. Insisto en que esta interferencia forma
parte de la misma base de datos incompleta que nos frenó desde el inicio.
Ahora nos han detectado. Probablemente piensan que nuestra información es
mayor y por ello comienzan a interferir. Le reitero [le dice al destinatario
secreto] que no solamente peligra nuestro agente, sino varios de los que nos
hemos responsabilizado en este seguimiento».
********
Al final de la novela nos enteramos de que a) el perseguido es amigo del
destinatario secreto (jefe del informante): «El 13 de julio el objetivo
marcó repetidamente dos números telefónicos... esos teléfonos eran suyos. El
Objetivo lo buscó para pedirle ayuda porque es su amigo; ignora cuál es la
posición de usted, pero lo intuye [...] Le decía [a usted] que llegamos a
ser lo que vale la información que poseemos. Así es, ahora usted y nosotros
lo sabemos.»
b) que el perseguido al convertirse en perseguidor el jefe (el destinatario
secreto) debe salir del tejido del espionaje: «Usted quedaría limpio y al
margen; nosotros retomaríamos sin trabas las rutas que se nos habían
cancelado. Quiero ir a fondo en este caso y completar las imágenes
fragmentarias con que hemos venido tropezando. [...] Reconozco que fue
importante haber trabajado con usted. Gracias.»
*********
Es una novela difícil, lenta. Montemayor se dio cuenta de esto, por eso
escribió dos noveletas: Las armas del alba y La fuga, también de temática
guerrillera. A mí me gustaron ambas noveletas, pero mi preferida es sin duda
la Guerra en el Paraíso, dedicada a la Liga 23 de Septiembre y a la
guerrilla de Lucio Cabañas; además de su carácter documental tiene una prosa
menos densa que la de Los informes secretos.
Sin embargo, en Los informes Montemayor logra «existencializar» su quehacer
de investigador de grupos armados en México.
Otros
artículos de José Manuel García García en este portal
Volver arriba |
|