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Nonoava
mío
Nonoavando
Campanadas
de domingo
Arreando la
vaca
Llevando la música
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Nonoava
mío
Autor: Humberto Quezada Prado
Nonoava mío de mis querencias
Recuerdos gratos en la ilusión
Engrandecidos con las vivencias
Sentidamente en el corazón
Nonoava hermoso de viva historia
Trescientos años te avalan pues
En los inicios de propia gloria
Forjaste vidas a canto y hiel
Nonoava vivo te tengo cerca
Porque de lejos te veo vivir
Es que distante la cruel tristeza
Se anida dentro al querer sentir
Nonoava grande mi fiel Nonoava
Son tus recuerdos el respirar
Verso encendido dulce alborada
Noche serena en tranquilidad
Nonoava viejo tienen tus casas
Sabor de antaño en cada pared
Tus calles curvas de peña y lajas
Guardan secretos del tiempo aquel
Nonoava el nuevo poco has
cambiado
Sigue tu gente pensando igual
Es el domingo rito obligado
Ir a la misa en solemnidad
Nonoava el mío, Nonoava el
nuestro
Tus grandes llanos hacen soñar
En los ausentes un día el regreso
De aquel camino volver a andar
Nonoava siempre, siempre Nonoava
Coraje, vida, empuje y vigor
Nonoava musa de mil batallas
¡brillas Nonoava en propio
fulgor!
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Nonoavando
Autor: Humberto Quezada Prado
Jugando, soñando yo te recuerdo
Sintiendo, viviendo con tus misterios
Pensando, gritando te acerco en sueños
Llegando, naciendo, enterneciendo
Silbando, cantando desde hace tiempo
Andando, riendo llenas de anhelo
Llevando, trayendo cual un consuelo
Viendo, cargando mortal desvelo
Arando, formando generaciones
Estando, sembrando las ilusiones
Sacando, corriendo malas espinas
Llamando, viniendo a la par conminas
Gimiendo, estrujando en la cuesta arriba
Peleando, invitando a vivir la vida
Haciendo, aprendiendo de la experiencia
Sufriendo, apurando con impaciencia
Yendo, avanzando sigues vigente
Dando, mostrando vida latente
Buscando, luchando tres siglos tienes
Tendiendo, forjando la vida en ciernes
Notando, agregando con embeleso
Poniendo, sumando en óptimo esfuerzo
Creando, pariendo necesidades
Minando, rompiendo las tosquedades
Partiendo, marcando sendero y ruta
Restando, afilando la piedra bruta
Faltando, quedando sólo la esencia
Tratando, retando en efervescencia
Usando, acabando en obcecación
Lanzando, iniciando nueva ocasión
Regando, indagando en jardín florido
Subiendo, arrojando la ortiga en vivo
Contando, pasando, desperezando,
Hablando, animando, movilizando,
Volando, activando, experimentando,
Probando, escribiendo, desnonoavando.
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Campanadas de domingo
Autor: Humberto Quezada Prado
De muy lejos su tañer oye la gente
Cuando en fila presurosa va a la misa
Y de lejos albas torres ya divisa
Los domingos cual un chorro intermitente
Poco a poco van llenando callejones
En el atrio confluyendo los caminos
Saludando con miradas los vecinos
Y sin orden van entrando por montones
Una hilera para el sexo masculino
Adelante van sentando los pequeños
Y a los lados corredores siempre llenos
Colindando con el grupo femenino
¡Qué de olores a perfumes en las damas
Y en los hombres afeitados a lociones
Embriagando de la puerta a los rincones
Con aromas destilando a las ventanas!
Buenos trapos lucen todas las muy pillas
Es domingo y alguien puede cortejarles
¡Eso esperan las bellezas de unos tales
Cuando miran de reojo a la otra fila!
Sin saber si son devotos o curiosos
Esos tales que se ven sombrero en mano
También llegan a la misa cual hermanos
Ubicándose en la puerta presurosos
Los sermones les resultan de memoria
A los hombres y mujeres mayorcitos
Recordando que acudían desde chiquitos
En su búsqueda del cielo y de la gloria
Y una vez que terminó la obligación
Salen todos igualito como entraron
Enfilando las familias cual llegaron
A sus casas a comer sin dilación
Un oscuro campanario que resguarda
Bien el eco de sonoras campanadas
Invitando a los misterios de las horas
Horas quietas en serenas madrugadas
Y el viejísimo teclado en armonioso
Gran conjunto de vocales afinados
Con hermosa melodía de infantes voces
Hace fondo a diez chiquillos entonados
¡Qué recuerdos de una infancia que se fue
Atrapados en el gusto y el fervor!
¡Qué recuerdos que renacen al fragor
De una vida que ya no puede volver!
¡Qué recuerdos del Nonoava que quedó
En el alma cual se lleva una ilusión!
¡Campanadas directito al corazón
Campanadas de domingo y devoción!
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Arreando
la vaca
Autor: Humberto Quezada Prado
Campeando la vaca y siguiendo al becerro
Se mira en la tarde al buen Filemón
Brincando los cercos, sorteando el potrero
Por todo el llanito en solaz procesión
Silbando tonadas, cantando quedito
Oteando curioso camina veloz
Saltando los surcos pegando su grito
Por fin los encuentra juntitos los dos
La vaca se mira moviendo la cola
—¡Espanta las moscas!— Simula mordaz
Y vuelve la vista coqueta aunque sola
Do pasta el becerro tranquilo y en paz
Arrea Filemón con su voz de pequeño
Llevando la vaca al becerro detrás
Y enfila la tercia camino del pueblo
Cruzando las calles con rumbo al corral
—Ya casi oscurece— le dice su hermana
Que abriendo el chiquero termina su afán
Que sigue la cena, que sigue la cama
Que sigue la espera del día y continuar
Acude a las ocho a la escuela del llano
Tercero ya cursa y lo lleva muy bien
Su profe se alegra que llegue temprano
Lo anima, lo aviva, matando el desdén
La clase en la escuela, la vaca al pardear
La misa el domingo, el mandado al chambón
Doctrina en la tarde se apresta a estudiar
Y así todo el año ajetrea Filemón.
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Llevando la
música
Autor: Humberto Quezada Prado
Rara vez se oyen cantares en los barrios
A la luz de las estrellas de Nonoava
Pocas veces las gargantas se afinaron
Al llevar a las novias serenata
No es la ausencia de la letra la razón
No lo es tampoco falla al entonar
Cantar saben los paisanos su canción
Y el encuadre les resulta familiar
La costumbre es con la música llevar
A la novia lo que se quiere decir
Los mensajes que tendrá que interpretar
Y poder seguidamente decidir
El repertorio previamente es escogido
De tal manera que descubre la intención
En las historias de amor no correspondido
Me importa poco es entre todas la canción
A la manera del noviazgo campirano
Los sentimientos reprimidos brotarán
Y las canciones que se escuchan por el llano
Con la ayudita de un tequila entonarán
Nonoava hermoso ya lo dice tu corrido
Tus hombres siguen por la senda musical
Tu larga vida de tres siglos es testigo
De bella historia y tradición tan singular
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