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José Luis Domínguez reseña el libro Cuentos para recuperar la cordura de Carmen Rodríguez Torija, Joel Horacio Orozco González y José Alberto Díaz Por José Luis Domínguez
Una de las metas básicas de la literatura, aparte de la de entretener al lector, es la de ser un pretexto idóneo para escapar de esas realidades cotidianas que suman nuestra vida monótona, pletórica de alienaciones y barbarismo que significa el hecho de estar inmersos en un mundo caracterizado por el consumo desmesurado y el hecho de correr como desaforados a nuestra propia muerte. Realidades complejas, difíciles, que han hecho de nuestro mundo un mundo de estultos.
La literatura es, a fin de cuentas, hacer un alto en el camino y darnos tiempo, para huir de ese mundo de locos allá afuera, porque los verdaderos locos son los que están allá, atrás de estos muros de este teatro de la ciudad en el que nos encontramos hoy, presentando este libro colectivo titulado Cuentos para recuperar la cordura, escrito por tres magníficas plumas, tres voces nuevas en el panorama de la narrativa de nuestro estado, como bien lo afirma Raúl Manríquez en el prólogo del libro, quienes son: Carmen Rodríguez Torija y Joel Horacio Orozco González, de ciudad Guerrero, y José Alberto Díaz, de ciudad Cuauhtémoc, aunque haya nacido en Juárez, quienes además de narradores han escrito poesía.
Señoras y señores, jóvenes, pacientes lectores, desde el parnaso celeste, esta noche: Erasmo de Roterdam sonríe.
En la producción de José Alberto Díaz encontramos cuentos oníricos, es decir, cuentos surrealistas intencionados o no, como Humo de un cigarro alrededor de una dama de negro, segundos antes de morir, mismo que aborda una de las pesadillas más recurrentes sacadas del inconsciente colectivo, producto, quizás, de las teorías milenaristas; la bitácora de un criminal en Mamasán; el nihilismo extremo de Albergue de demonios, cuyos personajes parecen haber salido de después de una temporada en el infierno.
El cálamo de José Alberto Díaz está siempre perfectamente afinado y afilado, pues él, aparte de ser un buen poeta y mejor cuentista, como lo son Carmen Rodríguez y Joel Orozco, tiene ya muchos kilómetros recorridos en páginas entintadas en el género novelístico.
Narradora de contextos múltiples, en un dominio pleno de sus facultades narrativas, con un manejo impecable del lenguaje, también poeta, Carmen Rodríguez Torija nos presenta en esta ocasión, un verdadero mosaico de textos que van desde lo clásico hasta lo moderno, desde la ingenua ternura de una soldadera de la revolución mexicana, la memoria del abuelo que se ha ido, el misterioso hombre convertido en polvo, la fatalidad del centinela, hasta llegar al surrealismo, envuelto en un guiño cómplice de Baudelaire en El conjuro y al miedo a lo ignoto con la venia satisfecha de Edgar Allan Poe en El rayo, y al futurismo con Tzinkros.
Metaliteratura, es decir, literatura sobre literatura, como en el caso del primero de los cuentos y cuyo nombre da pie al título del libro Cinco episodios para recuperar la cordura, de la autoría de José Alberto Díaz, o como en el caso de Confesión, de Joel Horacio Orozco González, mejor conocido en este libro bajo el seudónimo de Enrique Landazuri de Izardui.
Lo que Carmen Rodríguez Torija consigue en tensión, en suspenso, con El rayo, Joel Horacio Orozco González lo consigue con Necrópsis, cuento este último digno de pertenecer a cualquier antología de la tenebra que se jacte de decente, aunque Orozco también incluye otro texto del mismo corte, titulado Valiente, en el que se nos reta a los lectores a visitar la tumba del Doctor Carne sin que perdamos los estribos de la cordura.
Lo que José Alberto Díaz alcanza con singular maestría en Humo de cigarro alrededor de una dama de negro antes de dormir dentro del género de lo fantástico, Joel Horacio Orozco González lo hace con Procedimiento para llegar a un sueño común. En estos dos textos ambos abordan el mundo de oniros de una manera que los hace dignos de ser llamados hijos de André Bretón.
Orozco aborda en otro texto, como buen poeta que es, el mundo de un pintor, porque la poesía, la literatura y la pintura, son hermanas en ese prolongado proceso histórico del arte y la cultura. Joel, me parece, en este libro, que es el que más explota el recurso de lo fantástico, porque, aparte de los cuentos antes mencionados, está el absurdo trágico, examinado en Posdata, y en Miroslava, y Cuestión de azar, que son un par de historias entrelazadas por las circunstancias y los personajes.
Por estas y por otras razones más, debemos leer Cuentos para recuperar la cordura. Enhorabuena por todos nosotros sus lectores.
José Luis Domínguez. |
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