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José Manuel García García reseña el libro El libro de los ángeles de Ángel Chávez Díaz de León
Por José Manuel García
(Miguel Ángel Chávez Díaz de León, Los ángeles también van de cacería. (Ciudad Juárez: Puente Libre Editores. Colección la antesala del cocodrilo, 2006).
Miguel Ángel Chávez pudo trazar la sutil barbarie del mítico Villa (En este lugar sin sur) y logró dibujar su propio erotismo juvenil (En este rincón duerme la Duquesa, Vhala blues para saxofones). En Los ángeles también van de cacería ha unido ambos temas: la barbarie y su erotismo. Los ángeles son seres más que humanos: son esencias y presencias entre nosotros: perseguidos por su propia envidia y perseguidores de lo humano. En este nuevo libro Miguel Ángel abandona el recurso de la anécdota (Vhala blues); retoma las estrategias de la brevedad (En este lugar sin sur) y se vale del recurso de la enumeración para responderse a sus propias preguntas: ¿Qué son los ángeles? ¿Por qué están entre nosotros?
No busca las respuestas que duermen
en los libros de la angelología (tan de moda en la década de los noventa). Sus
preguntas son más bien pre-textos (subtítulos) para generar en el papel la
escala de versos que son genealogías de lo que no es: la propia mortalidad
divinizada por el amor. (Los ángeles llegaron ya)
El primer poema de Los ángeles crea el tono general del libro: Hay un subtítulo irónico (referencia a la narrativa del siglo XVII): “En donde se narra cómo llegan los ángeles a los dominios del planeta Tierra y del hombre que lo habita”. Y ¿cuál es esa narración?: los ángeles vienen de la lluvia (son la lluvia), vienen de las nubes que chocan entre sí y originan el rayo y el relámpago: “sucede que se abre una puerta / y cada trueno es un ángel, / que entra en el barro, / al oxígeno, / en lo vegetal y lo marino”.
Lo invaden todo y son todo: ángeles
gotas de agua, ángeles fuego del rayo, ángeles tierra y aire que vienen a poblar
la “inocencia animal” y “los sueños cotidianos del hombre”. (La última causa)
Y Miguel Ángel se pregunta” ¿de dónde viene esos ángeles?, ¿quién los manda? Su respuesta: “vienen de todas partes”. Los envían los dioses de todos los rumbos: Zeus y Quetzalcóatl. Los envían los profetas: Buda y Mahoma. Pero vienen de cacería.
Suspenso: No sabemos qué viene a
cazar: ¿sueños de los hombres?
(La tercera pregunta)
Y Miguel Ángel se vuelve a preguntar: ¿De qué están hechos los ángeles? Su respuesta: “Están hechos de todas las cosas”. Al caer, “bajan constituidos en nada / y al rebasar el centro de las nubes / ya son de fruta, mármol / agua”. La respuesta de Miguel Ángel es una letanía: “Unos son de seda, de carbón, / de cuchillos de plata, pájaros, / monedas”. Su voz la va modulando a medida que evoca todas las posibilidades de ser de un ángel.
Animismo: todas las cosas son materia
hecha de ángeles. ¿Son “esas cosas” su objeto de cacería? (Los sueños de los personajes de los sueños)
Y Miguel Ángel se pregunta: ¿Qué sueñan estos cazadores? Su respuesta: tienen sueños surrealistas. Sueñan a un pescador que atrapa a “una mujer voluptuosa / y la lleva a casa / a comer mantequilla”. Sueño al gusto del señor René Magritte. Sueñan el sueño de “un asesino / que sólo puede matar / a las seis de la tarde”. Sueño al gusto del señor Kafka.
Sueñan el sueño de una dama “que sólo
tiene orgasmos / cuando hace el amor / con los calzones puestos”. Sueño al gusto
del Divino Marqués. (La revelación)
Y Miguel Ángel se pregunta: ¿A qué vienen los cazadores angelicales a la tierra? Su respuesta: vienen por lo que creen suyo. Los ángeles están enojados porque dios, en su infinito aburrimiento no les dio el divino sabor del placer. No conocen el placer. Por eso, los ángeles “viene iluminados con la furia. / Ellos y sus sabuesos encabronados llegan”. ¿A quién buscan estos poderosos omnipresentes? Miguen Ángel, centro de sí y de su universo responde: “A mí me buscan / estos descarriados del cielo”. El poeta dionisiaco, perseguido por los ángeles.
Él, Miguel no Arcángel, enfrenta la
furia de su Némesis. (La envidia de los dioses)
Y Miguel Ángel se pregunta: ¿Qué injuria desató la furia de los dioses? Su respuesta: “Les he robado una de sus diosas / y con ella los placeres divinos”. Diosa del erotismo. ¿Quién será esa diosa? El poeta se responde para redondear su propio mito: “Es la Diosa / que al palparle los senos / se volvió femenina, / cuando besé sus lunares y boca / se hizo mujer y hembra. // Vahala es su nombre”. Miguel Ángel se refiere a su esposa Moraleja: El amor pone en marcha la maquinaria del universo para celebrar el beso a la mujer amada.
(Eres la gema…)
He leído la primera parte de Los ángeles también van de cacería. Un leve escalofrío recorrió mi piel. Es el ala del ángel de lo cursi. Cursi, repite el eco que dice: “eres la gema que dios convirtiera en mujer….”
Cursi, el pecado que justifica el
“amour fou”. Debe haber un santo patrono de los todos los cursis. Lo imagino diciendo:
“El amor cursi no es de falso
enamorado.”
Septiembre, 2009 José Manuel García García. |
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